jueves, 12 de enero de 2012


Dr. Nelson Campos Villalobos

Si la calidad de la educación básica y media es mala en el país, no debería extrañarnos que también la formación de docentes este en ese nivel de calidad.
Veamos un breve análisis de la evaluación  denomina INICIA cuyos resultados dio a conocer el Ministerio de Educación recientemente. Con ese test se mide la calidad de los conocimientos de los profesores recién egresados y se hace una comparación con otros países que también someten al mismo test a sus  jóvenes maestros.
Antes, recordemos un poco la  situación de Chile. Los maestros se forman generalmente en las universidades y unos pocos en Institutos Profesionales.  La mayoría de las universidades privadas dictan estas carreras.
Se supone que las carreras, de el año 2008 deben estar acreditadas, es decir, tienen un sello de calidad otorgada por el Estado. Lo inexplicable es que el 96.7 % de los programas de educación que se dictan están certificados por la Comisión Nacional de Acreditación, la CNA y entonces deberían tener la calidad que el Estado considera necesaria para formar muy bien a los estudiantes de pedagogía. Es decir, que cuentan con programas modernos, tienen académicos de calidad, con post-títulos y post-grados, buenos locales, excelentes bibliotecas, etc. Si se les ha dado la acreditación a casi el 100 por ciento, entonces estamos en presencia de maravillosas entidades públicar y privadas que deberían hacer un grandioso trabajo formativo. La realidad muestra que ello no es así y que los estándares de la acreditación son tan livianos, tan pobres, que  hasta la peor de las instituciones formadoras pasa sus filtros. Al menos esa es la conclusión que saca cualquier experto competente que examina las cifras de la reciente evaluación.
Algunos de los magros resultados son:
1.- Solamente el 1% de los evaluados obtuvo buen desempeño en la prueba de comunicación escrita, que mide las habilidades en esta área tan básica y tan importante de la cognición del docente.
2.- Entre los 17 países participantes en el Examen Internacional  TEDS-M,  que mide el nivel de conocimientos de matemáticas,  Chile tiene  el último lugar en la prueba que (TEDS-M). Es decir, sin duda alguna, es el que tiene la peor formación pedagógica. Un real fracaso.
3.- El porcentaje de respuestas correctas en matemáticas fue apenas el 30%. Si es asçi, ¿qué van a enseñar estos  nuevos maestros si ni siquiera saben para sí las matemáticas básicas?
4.- El 94% de los evaluados tiene mala ortografía y vocabulario,
5.- El Ministerio de Educación se niega a entregar los resultados que obtuvo cada facultad de educación, lo que atenta contra la transparencia y deja como letra muerta el precepto constitucional que señala que los padres eligen el establecimiento al cual llevan a sus hijos para recibir educación, pues, ¿Si no sabemos la calidad de cada facultad, cómo podemos escoger el más adecuado?
6.- De 276 programas sometidos a la acreditación, el 78.6 está acreditado por 3 años. El 18% está acreditado por cinco años y el  7% lo está por más de cinco años con un máximo de 7 años.
7.- Del total sometido a acreditación,  solamente 9 facultades no recibieron la acreditación.
Ha fallado entonces el proceso de acreditación y quizás los que hacen esta labor sean los que no poseen las competencias necesarias para discriminar cuando están en presencia de una entidad que realmente merece la acreditación. Habría que empezar a cuestionar  la gestión de los acreditadores y de la agencia encargada (la CNA). Por ejemplo, me pregunto cuántos doctores existen en la entidad para dirigir por buen camino a la entidad. Me temo que pocos o ninguno.
Karla Campaña ha señalado con precisión: A grandes rasgos, y a la luz de los resultados, podemos decir tres cosas: (ver http://www.saladeprofes.com/se-dice/35-editoriales/627-resultados-de-la-prueba-inicia-baja-calidad-en-la-formacion-de-profesores.html )
1. Los estudiantes de pedagogía - futuros profesores no saben escribir y expresarse correctamente.  Las operaciones matemáticas básicas no se dominan.
2. No pueden enseñar lo que no saben; por lo tanto, será díficil que ejerzan la pedagogía correctamente si no poseen "materia prima" óptima.
3. ¿Quién garantiza que estos jóvenes egresen de acuerdo al "perfil del egresado" que las instituciones educacionales promocionan. ¿Serán profesores competentes? Recordemos que están próximos a titularse.


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