miércoles, 25 de enero de 2012


¿Puede admitirse que licenciados no profesores ejerzan la docencia?

La norma de la LGE que permite a profesionales de otras áreas desempeñarse como profesores está en el centro de la polémica






José Joaquín Brunner

Abelardo Castro; (Presidente del Consejo de Decanos de Educación.)


Sí. Debe admitirse junto con proclamar el ideal de que la educación obligatoria esté en manos de profesores certificados. La meta es tener una profesión docente tan robusta y prestigiada que resulte atractiva para los jóvenes pertenecientes al 25 por ciento con mejores calificaciones que egresan de la enseñanza media y rinden la PSU.
Mientras llegamos a esta meta, hay que facilitar a jóvenes pertenecientes a ese grupo, licenciados en otras carreras, para que puedan enseñar en colegios secundarios subvencionados. Si hoy vemos que hay escasez de docentes en áreas como matemática, física e inglés, ésta será mayor aún cuando los grados séptimo y octavo se integren al ciclo medio. Además, entre los docentes en ejercicio, muchos poseen un débil manejo de contenidos disciplinarios y ya no están en edad de superarlos. Todos estos factores afectan más a los colegios con mayor número de alumnos vulnerables.
Para ejercer la docencia, los licenciados no-profesores deben contar con apoyo pedagógico antes y durante el ejercicio de sus actividades como profesor. Este apoyo puede prestarse al interior del colegio, desde fuera de él o combinadamente.  Asimismo, deben ser evaluados según el aprendizaje de sus alumnos. Y su reclutamiento y contratación tienen que ser expeditos, sujetos a reglas objetivas y no al variable juicio de los funcionarios provinciales.
En suma, es posible compatibilizar la meta de una sólida profesión docente con la participación de destacados jóvenes licenciados y profesionales en la tarea de enseñar.


No debe admitirse. Si prestamos atención a los países desarrollados, veremos que el énfasis está puesto en el desarrollo de la educación en tanto disciplina, teniendo como eje fundamental a la formación docente. ¿Por qué se hace esto? Porque
con el fortalecimiento de la profesión docente, se busca fortalecer un conocimiento profundo de la interacción que se da en el aula entre tres elementos fundamentales: el profesor, el material didáctico y el alumno. Comprender las condiciones en que más eficientemente ocurre esta interrelación es insumo para superar muchos problemas complejos en las escuelas, y para apuntar a las claves de la sociedad del conocimiento: capacidad de resolución de problemas, interacción humana, uso de la informática, uso de la ciencia en la vida cotidiana, etc. El tema no va por entregar más contenido a los niños, sino por comprender la mente, las condiciones para su desarrollo, todo lo cual traerá posteriormente el progreso del país. Ese es el tema de fondo.
Cuando permitimos la incorporación de profesionales que no tienen formación docente al aula, estamos poniendo énfasis en la transferencia de conocimiento, y no en el desarrollo de los niños; porque los que no son profesores no tienen idea de neurociencia, currículo, etc. El énfasis mundial está en estimular los procesos intelectuales superiores que dan garantía de desarrollo, y quienes no son profesores no están en condiciones de hacerlo.

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